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El “Villarato” según Relaño (parte V y final)

Esta es la última parte de este reportaje. Espero que les haya parecido interesante aunque no compartan el punto de vista del autor…

Bien, me dirán, ¿y qué tiene que ver Europa en todo esto?

gaspart-laportaBueno, pues Villar es vicepresidente de la UEFA, además de presidente de la comisión de designación de árbitros, dato que en España, para mi sorpresa, mucha gente desconoce y menos gente aún valora. También están en la UEFA Gaspart como miembro de la comisión de las competiciones entre clubes (o sea,Champions y Europa League) nada menos y hasta Laporta, en el llamado Consejo Estratégico del Fútbol Profesional., cargo que no sé, dicho sea de paso, si sigue cuidando.

El Madrid no tiene a nadie ahí por ningún lado. Lo más parecido al Madrid que hay es Hierro, que salió de mala manera del club, en el llamado comité de fútbol, que estudia cosas del tipo de propuestas de cambio de norma.

Al revés, Florentino estuvo en la conjura de los grandes clubes, en aquel G-14 que trataba de afianzarse como un contrapoder de la UEFA. Aquel motín se disolvió, pero el resquemor quedó.

Para más completarlo, Platini, desde su llegada, se ha mostrado crítico con el fútbol de los grandes números y favorable al de cantera. Correcto. Pero lo ha expresado públicamente más veces de las convenientes. Criticó explícitamente el fichaje de Cristiano por 95 millones, como criticó la línea Abramovich. De hecho, ha lanzado la iniciativa del “fair play” financiero, para cortar la progresiva incorporación de grandes millonarios a los clubes, cosa que a su juicio desvirtúa la competición.

Así que oficialmente el Barça es un club virtuoso, y además está introducido en la UEFA. El Madrid es sospechoso.

El Chelsea es algo más que eso, está visto poco menos que como un enemigo del sistema. Con todo y eso, se coló hasta una final, felizmente la de Moscú. Pero en otras ediciones le han abrasado. Particularmente cuando se cruzó con el Barça, que es justamente lo contrario. Aquel día fue la tormenta perfecta: Abramovich, enfrente el Barça, y encima si hubiera pasado el Chelsea se habría repetido la final del año anterior, Manchester United - Chelsea, dos de un mismo país. Todo eso junto explica el exceso de Ovrebo, que saltó todos los límites.

Michael-Ballack-Tom-Henning-Ovrebo-Chelsea-Ba_2273289Así que no es raro que al Barça le vaya generalmente bien en los arbitrajes europeos también, y al Madrid generalmente mal. Ha puesto sus velas a favor del viento. Sin llegar casi nunca a lo de Ovrebo, claro. Pero no es de extrañar que si Guardiola expresa su preocupación por la designación de un árbitro portugués éste aterrice en la otra semifinal. O que si Mourinho ataca a cinco árbitros le pongan uno de ellos para el partido inmediato. Saldo: Pepe fuera con 0-0, luego los dos goles de Messi. Y gol anulado a Higuaín (anulación de verdad surrealista) con 0-0. Dos empujoncitos oportunos. Que parezca un accidente, como titulamos en AS. Y pasó el Barça.

No culpo al Barça, no se engañen. El Barça no hace más que estar en los sitios en los que hay que estar, hacer lo que el Madrid siempre hizo. El Madrid de ahora hace lo contrario, juega a otra cosa creyendo que va a liderar movimientos de futuro que hasta ahora no han tenido el menor futuro. Y tengo la impresión de que Florentino no entiende ni se entiende con el mundo del fútbol, que se lo figura de otra manera.

Pero el hecho es ése: hay “villarato” y hay “platinato” y las causas y las consecuencias están aquí expuestas.  No sé si usted habrá tenido paciencia para llegar hasta aquí. Muchos habrán abandonado pronto, asqueados. Otros lo habrán terminado, maldiciéndome para sus adentros. Otros lo considerarán verdad revelada, y unos cuantos una concatenación ingeniosa y bien urdida de hechos que apoyen una tesis fantasiosa.

En cualquier caso, quiero dejar claro que, “villarato” aparte, valoro el juego del Barça como el mejor que he visto, o el que más me ha gustado, aunque no sea la única manera de jugar bien al fútbol que se conoce. Que nunca he visto a equipo alguno jugar tan bien y tan sostenidamente treinta o hasta cuarenta partidos al año, durante tres años seguidos. Que Guardiola me parece un ejemplo, al menos en la victoria, que es casi siempre. (En la derrota tras la final de Copa, patinó, es verdad). Que el trabajo de cantera del club es ideal y que en el torneo de Fútbol 7de Brunete, y en su variante internacional de Canarias siempre he visto en la delegación del Barça una conducta ejemplar, lo mismo en el campo que en los encargados de los chicos, entrenador, delegado y demás. Que Xavi, Puyol,Iniesta y Piqué cuentan con mi admiración en el mismo tono o mayor de la que he profesado a los mejores jugadores españoles que he visto. Y Víctor Valdés, enorme portero, que ha aguantado desde muy joven la portería del Barça y la comparación inevitable con Casillas, que por llegar un poco antes le robó plano. Que Messi me parece un genio cuyo límite quizá esté más allá de los establecidos hasta ahora por los más grandes. Desde luego, a la misma edad ya ha hecho mucho más que Maradona. Que admiro el amor de un país a su equipo, esa identificación de un club con una idea, con una tierra que por otra parte me toca muy de cerca. He escrito bien y muy bien del juego de este Barça muchas más veces que del “villarato”, pero tengo la sensación de que nadie lo recuerda.

Y nunca, nunca, he pensado, dicho ni mucho menos escrito que el Barça se esté dopando.

Pero no dejo de consignar que esa habilidad para poner las velas al viento que sopla le produce réditos, y que esos réditos se traducen en un confort de juego del que sus rivales a menudo carecen.

Y que el argumento de que “el Madrid tenía antes esos favores” no va conmigo, pero en todo caso no viene a ser sino una aceptación implícita de la teoría del “villarato”, que según eso se justificaría por la necesidad de compensar una injusticia histórica.

Añado que me gusta el fútbol y que esto no quiere decir que piense que todo esté manipulado, sólo influido. Que no se trata de conspiración de gente en torno a una mesa, sino de sutilezas. Que es tan viejo como el mundo y que acompaña al fútbol desde siempre, ya he dicho que basta con recordar tantos mundiales. Y bastantes episodios recientes del Madrid o del Barça.

Yo lo llamo “villarato

villaratoY algo más, a demanda de muchos, como suelo escribir en mi Twitter. Me recuerdan un artículo de 2002 en el que yo ponía en solfa el victimismo del Barça y el Valencia con respecto a los árbitros por no sé qué incidente que habría favorecido al Madrid, supongo. Quizá sería el “ushiro nage”. Bueno, pues es sencillo explicarlo: tampoco creo que el Madrid deba hacerse la víctima ni presentarse como tal. Creo haber escrito muy recientemente que la conferencia de prensa de Mourinho me pareció un error que no conduce a nada. Ni el Madrid ni nadie debe quejarse de los árbitros, eso es estéril o, mejor, contraproducente. No recuerdo haber escrito nunca lo contrario. Me refiero a quejarse públicamente. Se deben quejar en las instancias oportunas, con discreción o, a ser posible, penetrarlas, compartir viaje con ellas, no enfrentarlas directamente.

Yo no soy victimista ni puedo serlo, porque no soy víctima. A mí no me arbitran. Yo cuento lo que veo y opino sobre lo que veo y no me inquieta que otros opinen distinto. Lo que me inquieta es que se sulfuren.

Sólo se trata de que gane el mejor, pero que gane sin ayudas.

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El “Villarato” según Relaño (parte IV)

A continuación la cuarta parte del artículo…

Muchas cosas, todas de este siglo

Gerardo GonzálezY todo agudizado  a partir de las elecciones de 2004, cuando Gerardo González se presentó contra Villar. Gerardo González había sido secretario general de la Federación. Tuvo un choque con Juan Padrón, vicepresidente, porque éste enredó en los comités para una decisión disciplinaria que afectaba a un club de su patria chica. Osó pisar el territorio de Gerardo González, que llevaba eso. Padrón llevaba el dinero, que no está mal. En fin, fueron cosas del “villarato” interior, que degeneraron en una guerra sucia, saltó González y decidió presentarse a las elecciones, aireando información sucia de la que disponía después de tantos años ahí metido.

Florentino, que por entonces creía controlarlo aún todo y ya no controlaba nada, apoyó a Gerardo González. Gaspart respaldó a Villar. Laporta, a la sazón presidente del Barcelona, rompió la disciplina de voto de la Liga y votó a Villar. Ganó Villar. Y ahí sigue.

Fue una campaña desagradable. Fue entonces cuando Sánchez Arminio se quejó en la reunión anual de árbitros de que todo había ocurrido “por uno que ha gastado mucho dinero y no ha ganado nada”.

Y ahora voy con los arbitrajes en España, con el Madrid y con el Barça

Hemos visto a Rodríguez Santiago concederle a Messi un gol con la mano (al Espanyol, el mismo día del “tamudazo”) y al día siguiente designarle para la final de Copa. El mismo Rodríguez Santiago había, esa misma temporada, concedido un gol del Espanyol contra el Madrid tras pitar una falta inmediatamente antes. He visto a Mejuto pitar un penalti a favor contra el Atlético fuera del área y ese mismo año ser designado para el Mundial, al que si finalmente no acudió fue por caso de que uno de sus liniers estaba pasado de peso. (Muchos años atrás, Guruceta pitó un penalti fuera del área a favor del Madrid, en el Camp Nou. El partido no acabó. Fue suspendido por seis meses y no volvió a arbitrar al Barça en toda su carrera).

Y al revés: he visto a Tristante Oliva concederle un penalti discutido al Madrid, al final de un partido contra el Valencia (el “ushiro nage”, ¿recuerdan?) que, por cierto, para mí fue. Bueno, pero para el caso es lo mismo. Bien, pues fue eyectado del sistema. El año siguiente era delegado de campo del Murcia. (No había llegado a la edad de jubilación). He visto a Daudén Ibáñez limpiarle un gol legalísimo al Atlético contra el Madrid (Helguera le lío con su protesta) y perder la internacionalidad.

Así que he visto pistas suficientes que explican, no justifican, que en caso de duda los árbitros hagan así en vez de asao. Ya sé que esto cada cual lo ve de una forma y con frecuencia hay quien me esgrime esta u otra jugada. Y sí, aún hay veces que el Madrid sale bien, y hasta veces que el Barça sale mal, pero son las menos. Y esto hay que mirarlo como un cuadro impresionista, tomándolo desde cierta distancia, no pincelada a pincelada.

Hemos visto incluso un nuevo indulto, en el verano de 2008, con ocasión de la Eurocopa. Pepe traía una suspensión de la Supercopa del año anterior. Pero a él no le alcanzó. Casualidad: la relación de indultados se anunció justo después del partido. Sí le alcanzó a Alves, entre otros, que traía suspensión de la Liga anterior y pudo empezar esa. Por cierto, aquella Supercopa la ganó el Madrid en un gran segundo tiempo, nueve contra once, en el partido de vuelta ante el Valencia. Tuvo dos expulsiones.

iturraldeHay coincidencias a comentar. Iturralde es árbitro estrella del sistema. Se ha distinguido por agitar a los árbitros en sus reuniones a favor del sistema. Lleva muchos años en Primera, ha arbitrado mucho a todos, también al Madrid y al Barça. Es el árbitro que ha arbitrado más derrotas locales del Madrid (seis) empatado con su abuelo. Promediando durante este tiempo los resultados del Madrid en partidos sin Iturralde y con Iturralde, tiene unas estadísticas bastante peores con este. En el caso del Barça, al revés: las tiene algo mejores con Iturralde que sin él.

Bueno, pues a él le dieron el Barça-Madrid del 5-0. Sería extravagante achacarle la goleada y sé que el mero hecho de citar este caso es exponerse a la caricatura. Pero si en un solo momento el Madrid pudo meterse en el partido, cuando Víctor Valdés, con 2-0 y tarjeta amarilla, le hizo el penalti a Cristiano, Iturralde se lo negó. Iturralde lleva años en Primera, ha arbitrado bastante a los dos.

¿Quién designa a los árbitros? Un triunvirato. Por la Federación, Sánchez Arminio, que sale en este texto por segunda vez. Por la Liga, Puentes Leira, nada que decir. Y un tercero, López Nieto, árbitro siempre bien relacionado con el Barça, que le invitó a más de un Gamper y le llamó para arbitrar la grandiosa ocasión del homenaje a Cruyff.

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El “Villarato” según Relaño (parte III)

A continuación la tercera parte de este artículo sobre el “Villarato”…

Y ahora vamos con el “villarato” y el Barça. Llevo cincuenta años siguiendo el fútbol español y no recuerdo casos de apoyo explícito tan sostenidos a un club, y si alguien me los puede aportar lo agradeceré.

van gaal_thumb[4]He visto al Barça retirarse de la Copa porque sí. Fue en abril de 2000. El Barça había perdido 3-0 el partido de ida, ante el Atlético. Para el partido de vuelta Van Gaal exigió un aplazamiento, porque tenía muchos holandeses y les llamaba su selección (para entonces había más tensiones de calendario aún que ahora). Era un amistoso, con Escocia. Pocos meses antes había habido un amistoso Holanda-Marruecos y para esa vez Van Gaal obtuvo de sus paisanos la gracia de que no convocaran a los barcelonistas, para que jugaran el partido del Centenario del club, Barcelona-Brasil. Esta vez Van Gaal y el Barça decidieron no pedir el favor, prefirieron reventar el partido. Dijeron que entre ausencias y una lesión (Amunike ya tenía el alta médica pero aún no había reaparecido) sólo les quedaban diez jugadores. Que completar el equipo con canteranos (el reglamento impone que tiene que haber un mínimo de siete de la primera plantilla, de modo que se podría hacer y La Masía ya existía) desvirtuaría el partido. Así que se presentó al partido con sus diez jugadores, en una escena bufa. Guardiola, muy honorable capitán, abandonó la fila en un momento dado y se acercó al medio campo a comunicarle a Díaz Vega que esto es lo que hay. Santi Denia, igualmente honorable capitán del Atlético, que viajó y compareció en tiempo y forma, asistió circunspecto al breve diálogo. Todo televisado en directo. Luego, todos a casa sin ducharse.

Eran semifinalistas los dos equipos de Madrid y los dos de Barcelona. Los cuatro tenían internacionales. Los otros tres jugaron, prescindiendo de los suyos, dado que esa fecha se montó en fecha FIFA. A ninguno le dio por hacer algo parecido. La sanción por algo así es un año sin participar en la Copa. En verano, aprovechando una de sus reelecciones. Villar le indultó. (No está entre sus competencias hacer tal cosa).

Salto a 2003, otro pleito de internacionales. Para encajarle a Ronaldinho los descansos precisos entre un partido de la selección y otro de Liga, el Barça jugó su partido contra el Sevilla a las doce y cinco de la noche, haciendo alarde de su poder para mover Roma con Santiago. Allí estaba el árbitro, correctamente uniformado y dispuesto, y hasta Del Nido, tan jaque él, en el palco, junto a Laporta.

figo-cochinillo1_thumb[2]Una de cochinillo. ¿Recuerdan? Medina hizo lo posible por salvar el partido, tras una larga interrupción, e hizo bien. Fue cuando el segundo retorno de Figo al Camp Nou tras su salida, cuando cometió la afrenta de sacar los córners, cosa que no había hecho en su primer regreso, pero que hacía sistemáticamente en los demás partidos. El encargado de la megafonía había anunciado en entrevistas de prensa previas que cuando diera las alineaciones haría una pausa al llegar a Figo, para que la gente le abucheara a fondo. A pesar de ese anuncio no sólo no le alejaron de la tarea, sino que le permitieron hacerlo. El ambiente envilecido degeneró.

La consecuencia fue la orden de cierre del campo. El Barça recurrió a la justicia ordinaria, vulnerando el pacto del fútbol de no hacer tal cosa sino para casos laborales. Por eso mismo habían obligado a Lendoiro a arrastrarse ante la UEFA. Pero con el Barça fue distinto: mientras tenía el caso en los tribunales se modificó “ad hoc” el artículo 118 de los estatutos. Entonces lo retiró. Y la modificación le salvó del cierre. Luego se han seguido cerrando campos por cosas menores, pero no todo el mundo es el Barça.

Sigo: a la vuelta de aquel mal mundial de Luis Aragonés España montó un amistoso de esos extraños (“villarato” del otro, ¿lo ven?) en Islandia. A nadie le apetecía. Menos de cinco días después el Barça tenía partido de Supercopa con el Espanyol. El Barça decidió que Puyol y Xavi no irían y no fueron. Los declaró lesionados. Para tales casos está establecido que un jugador que es retirado de una convocatoria por lesión no puede jugar con su club hasta pasados cinco días del partido internacional. Por supuesto, Xavi y Puyol jugaron la Supercopa. Por supuesto, el Espanyol hizo una reclamación: el caso era de catálogo. Por supuesto, el asunto se enterró en las sentinas de la Federación.

Sigo más: a la final de Copa de 2004 llegaron el Zaragoza y el Madrid. La ciudad escogida fue Barcelona. Pero ¿cómo consentir que el Madrid, a la sazón galáctico, ganara una final (todo el mundo daba por sentado que ganaría) allí? ¿Podría profanarse el recinto con el himno del equipo campeón? No. Hubo que jugar en Montjuïc, de menos capacidad, con pista, peor por todos los conceptos. No se le iba a hacer esto al Barça. Esta vez, sin embargo, el mundo culé se perdió un gusto, porque la final la ganó el Zaragoza, con aquel gol de Galletti. El “galacticidio” podría tener ahora una placa en el Camp Nou pero no siempre sale todo de la mejor manera posible. (Es broma).

La penúltima, y gorda es casi de anteayer. La huelga de controladores convulsionó a todo el fútbol. La víspera, equipos de toda España se echaron a la carretera, en autobús. Algunos se cruzaron toda España, otros, como el Atlético, sólo media. El Barça lo tenía fácil, jugaba en Pamplona: AVE a Zaragoza y un autobús a Pamplona. No hacía falta ni tomar precauciones en la víspera. De hecho, el Barça siempre viaja en el día. Alguien les dijo que se arreglaría lo de los aeropuertos y no tomaron la menor precaución. Cuando vieron que no había vuelos decidieron que mejor dejarlo para mañana, llamaron al secretario de la Federación y lo arreglaron con él, sin consultar ni por cortesía a Osasuna. Quedaban para eso momento unas siete horas para el partido. La Federación llamó a Patxi Izco, que se enfadó. Como el Barça se estaba pasando se armó un revuelo nacional que ni esperaban ni entendieron en el club, así que decidieron hacer tarde lo que debieron hacer mucho antes: coger uno de los muchos AVEs y marchar a Zaragoza. De ahí a Pamplona. Llegaron al Reyno de Navarra justo a las 20:00, hora fijada para el comienzo. Por supuesto, se les autorizó a calentar el tiempo que quisieron, hasta rebasar generosamente la media hora de cortesía que el reglamento prevé para equipos que comparecen tarde. ¿Quién les iba a apremiar?

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El “Villarato” según Relaño (parte II)

Les anexo a continuación la segunda parte del artículo de Alfredo Relaño, sobre el polémico “Villarato”. Debido a su extensión lo tuve que dividir en varias partes…

Volveré sobre este tema más abajo. Pero es una constante que los que llegan más arriba no son los árbitros que menos fallan, sino los que cuando fallan lo hacen como viene “al sistema”. Esos son los que arbitran los últimos tramos de de las grandes competiciones, los grandes partidos de las ligas, los que llegan a internacionales, a fases finales de Eurocopas o Mundiales. ¿Han visto a algún árbitro equivocarse en algún Mundial contra Alemania, Brasil o Italia? Si alguna vez les ha podido pasar, ha sido porque jugaban directa o indirectamente contra el equipo local. Por ejemplo, a Alemania le dieron un gol en contra que no fue en la final de 1966, contra Inglaterra, en Wembley. (En aquel Mundial hubo una jornada de ignominia, en cuartos. Coincidieron un Inglaterra-Argentina, con árbitro alemán, y un Uruguay-Alemania con árbitro inglés. Los dos cumplieron escrupulosamente con lo que se esperaba. Aquello abrió una brecha futbolística, aún no cerrada, entre Sudamérica y Europa). A Italia la escalfaron ante Corea, en el mismo Mundial que a nosotros. Luego cuando Corea se enfrentó a Alemania en semifinal ya no hubo nada raro. A Brasil le anularon un gol inaudito en el Mundial de Argentina. Algo nunca visto: sacó un córner, contra Suecia ¿? Y lo cabeceó Zico a gol. El árbitro dijo que el tiempo se había cumplido entre el saque del córner y el cabeceo de Zico, sólo que el remate le sorprendió llevándose el pito a la boca, de ahí que el pitido no fuera el del gol, sino el final del tiempo.

Así que no es de extrañar que a nosotros, que siempre hemos ido de panolis, nos haya ido generalmente mal. ¿Recuerdan el codazo de Tasotti (ay, Italia) a Luis Enrique y la sangre de éste? Por supuesto recuerdan lo de Al Ghandour contra Corea. ¿O el gol de Michel contra Brasil en México?

schumacher-battiston_thumb[1]Pero ha habido una excepción, recuerden: nuestro Mundial. Hasta un penalti fuera del área nos concedieron, para que saliéramos adelante en la primera fase. Más allá no pudieron arrastrarnos, ni falta que hacía. Llegaron Italia y Alemania a la final. Sin salir de ese campeonato, pueden ustedes recordar que Lamo Castillo (nuestro árbitro para el evento, hoy cómodamente instalado en las alturas del fútbol mundial) abrasó a la URSS en su partido en Sevilla contra Brasil. O cómo a Gentile le permitieron todo frente a Maradona, el día que Italia ganó a Argentina, cuando Grondona no era lo que es hoy. O el bochorno universal que sentimos cuando Schumacher abatió a Battiston, por cuya vida llegamos a temer, con aquel caderazo en la cabeza, sin consecuencias.

Arbitrar así es una ciencia, una artesanía, un arte, un cinismo, algo de todo eso. Llegan más arriba los que mejor lo hacen. Tiene que parecer un accidente, un descuido, si no no vale. Si te pasas te apartan, porque “Roma no paga a traidores”. Pero peor que pasarse es equivocarse como no conviene.
Y no es una conspiración. No hay que decir nada, nada debe notarse, a nadie se le felicita expresamente cuando hace algo así. Pero sigue prosperando. Y el fútbol da oportunidades. Casi en cada partido hay dos o tres jugadas dudosas, de esas que usted o yo tenemos que ver cuatro veces repetidas; con fallarlas todas en la misma dirección, ya se ha hecho suficiente por la causa.

Y no se extrañen de que lo hagan tan bien. Hablamos de un puñado muy selecto, escogido de entre una población arbitral altísima. Y gente que puede llevar veinte años perfeccionando esa habilidad.

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El “Villarato” según Relaño (parte I)

El director del diario deportivo AS, Alfredo Relaño, publicó un artículo la semana pasada sobre lo que el entiende como “Villarato” que a la vez de ser tremendamente polémico está muy bien estructurado. En el carga sobre todo contra la forma en que ha dirigido Ángel María Villar a la RFEF y habla sobre los presuntos favores que ha recibido el FC Barcelona en estos años.

Estén de acuerdo o no con esta teoría les recomiendo que la lean y que comenten cual es su opinión.

Vaya por delante que cuando acuñé la palabra “villarato” no fue en relación a los favores arbitrales al Barça, sino en referencia a la forma “sui generis” de Villar de ejercer el poder y mantenerse en él. Y en alusión a la longevidad de su mandato. Ya saben a qué me refiero: renuevo a Clemente porque sí, si le echo, le pago, si echo a Luis Suárez no le pago, la Selección no va a Zaragoza (o ha ido una sola vez en veinticinco años) porque el de la federación aragonesa no me vota, al de la castellano-manchega que no me votaba le doy el fútbol sala porque así me votará, a Samper, que a través de Santa Mónica me adelanta un dineral le doy un España-Argentina para que estrene su campo con el césped sin asentar (lesión de Maxi)…

Copa_Mundial_de_la_FIFA_ganada_por_EO simplezas como decirle a Esperanza Aguirre (a la sazón ministra de Cultura y Deportes) que no hay que pedir la Eurocopa junto a Portugal (cosa que pidieron ellos) porque la vamos a conseguir por nuestra cuenta para luego encontrarse con que quien la gana es ¡Portugal! O emprender el asalto a la concesión del Mundial-2018 sin buscar la menor complicidad del Gobierno ni de nadie, fiado en sus “extraordinarios” contactos internacionales. (Ya saben “pactó” con Catar un intercambio de favores y el gato al agua se lo llevaron Rusia y Catar). Y ese fasto cutre del avión lleno de gorrones de aquí para allá, con la Selección adonde vaya, para recibir el retorno en votos. O eso de tener una copa del mundo expuesta en el Museo de la Federación y el mismo día (muchas, muchas veces ha pasado esto) otra copa itinerante expuesta en cualquier punto de la piel de toro para que los aficionados se hagan fotos junto a ella. Sin avisar que ninguna de las dos es real.

O ese ir y venir acopiando dietas, con la Federación paralizada a la espera de él para tomar una decisión. O ese Reglamento de Competiciones, más viejo que Garibaldi, redactado de una manera casi ilegible, interpretable de una y otra manera, con sus gerundios insistentes, frases subordinadas y con frecuencia artículos que se contradicen. (Acabamos de tener el caso de la denuncia del Granada al Barça B, paradigmático). O esos comités que en lugar de justicia hacen política, que a épocas entran de oficio y a épocas no, que por la misma cosa ponen un año cuatro partidos a alguien y tres años después sólo uno, nadando en esos sargazos jurídicos de que está llena la normativa para que todo pueda traducirse en la ley del embudo.

victoriano-sanchez-arminio_55_amplia[1]Todo eso y varias cosas más de esta índole (no quiero aburrirles) y la permanencia en el tiempo de ese estado de cosas y de la persona que las simboliza y se perpetúa es lo que hace ya algún tiempo di en llamar “villarato”, discreto elogio al personaje. En realidad Villar no inventa el “villarato”, es algo tan viejo como el poder, que siempre ha ideado técnicas para mantenerse. Pero el suyo es un caso tan próximo, tan prolongado y tan de catón, que merece el homenaje de un término que le sobreviva.

Y los árbitros, en la mano. Con el hombre más fiel, Sánchez Arminio, y el más devoto, Díaz Vega. Esos árbitros cuya labor no puntúan los clubes, sino un comité estricto que al final de la temporada suma y luego aplica un “factor de corrección”, para que la escala se acomode más aún al criterio que conviene. Árbitros, gente sufrida y de buena fe (descarto desde hace años, cuando Porta desmanteló una trama, que haya venta de árbitros en nuestro fútbol. No las hay).

Pero hombres, en fin. Hombres sobre cuya carrera profesional deciden otros. Deciden los servidores del “villarato”, sus jefes, puestos ahí por Villar. Ellos deciden quién es internacional o no, quién merece bicocas muy bien pagadas como ir a arbitrar unos mesecitos a Japón, o a dar un cursillo de árbitros a Catar. O a quién se le escucha a la hora de recomendar a tal coleguilla del terruño, que viene bien y promete. Lanzar árbitros del terruño, apadrinar y ver triunfar a jóvenes que practican el oficio en su regional, es una de las cosas que más felices hacen a los árbitros consagrados. (El árbitro es muy de la patria chica, porque es el único sitio donde no le insultan, al menos una vez que llega arriba. O porque en la regional le insultaron tanto que desarrolló un “síndrome de Estocolmo”, vaya usted a saber).

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Siguen los horrores arbitrales

En los últimos tiempos se ha revivido el tema de la polémica arbitral en el fútbol y ni la FIFA ni el organismo que controla a los árbitros toman acciones correctivas oportunas para solucionar este problema.

Michel Platini, grandísimo ex jugador francés y presidente de la UEFA, está empeñado en imponer el uso de los árbitros de fondo de cancha (ya los está usando en la Europa League), mientras que otros han intentado usar 2 árbitros principales (campeonato italiano) o han tratado de que los asistentes de línea tomen mas importancia a la hora de sancionar jugadas de peligro.

No obstante estas propuestas y pruebas, siguen sucediéndose fallos clamorosos.  Esta semana, sin ir muy lejos, en el Stuttgart – Barcelona se dejaron de señalar 2 penalties claros a favor de los alemanes en el primer tiempo, mientras que en el Inter – Chelsea, no le señalaron otro penalty claro a los “blues”, lo cual ha vuelto a traer a la memoria de los mas “mal pensados” la semifinal Chelsea – Barcelona del año pasado.

Pero la polémica no está instalada solo en las competiciones europeas, ya que en algunas ligas locales también hay acusaciones fuertes en contra de los colegiados.  En España, hay una campaña mediática intensa, en donde los medios madrileños acusan a los árbitros de favorecer al Barcelona y le llaman a este caso el “Villarato” (por el presidente de la RFEF).  En Italia, hace unos años, se destapó uno de los más grandes escándalos en la historia del fútbol con el denominado Calciopoli, que llevó consigo un grave daño a la imagen del fútbol de ese país.

kalouEn mi humilde opinión, el problema es que se sigue rechazando de forma algo obstinada el uso de la tecnología, que es la única que ha logrado acabar con estos problemas en otros deportes.  En el tennins, muchos recordarán las rabietas y reclamaciones de John McEnroe cuando creía que algún juez se equivocaba, cosa que no se ha visto mas luego de la implantación del “ojo de halcón”. En la NFL, pioneros en el uso de la tecnología, se le da la potestad a los equipos de solicitar hasta 2 repeticiones instantáneas para revisar jugadas donde creen que los árbitros se pudieron haber equivocado.  En la NBA, usan las repeticiones instantáneas para dilucidar si los tiros “beat the buzzer” (al borde del final de los tiempos) son válidos o no. En la MLB, último en aliarse con la tecnología, también se usa la repetición instantánea para determinar los jonrones dudosos.

En el fútbol, sin embargo, se sigue negando el uso de la tecnología.  Los argumentos son los mismos que se esgrimieron en los otros deportes y que al final se desecharon por absurdos: “que la polémica arbitral es parte de la emoción del deporte”, “que se pierde la tradición del juego”, “que los jugadores cometen errores y los árbitros deben tener también la oportunidad de cometerlos”. La verdad es que no conozco a nadie que haya sido perjudicado por una decisión arbitral que se sienta feliz por ello o que crea que esto le da “vida” al deporte.

Mi humilde propuesta es que se debería usar la repetición instantánea, en el caso de los campeonatos que se lo permitan, para al menos aclarar las jugadas que se suceden en al área, como penalties y goles fantasmas.  La revisión de las jugadas la podría realizar el 4º árbitro (cuya función es bastante nula) o incluso le podría llegar al árbitro el video a través de una PDA o teléfono de 3G para que el la revise en pleno campo.  Esto no tomaría prácticamente ningún tiempo y ahorraría muchos disgustos.

ovrebo Una solución mucho más avanzada, sería la de controlar también la jugada de los fueras de lugar, que es la más complicada de acertar en el fútbol por la rapidez de la acción, a través de software de video o posicionamiento espacial.  Podría funcionar así: un software ubica la posición de todos los jugadores en el campo por alguno de los métodos descritos, mientras que un técnico (o el ocioso 4º árbitro) pisa un botón cada vez que se realiza un pase.  En ese momento el software indica que jugadores están adelantados y el árbitro puede cantar el offside si el balón le llega a alguno de ellos como indica la regla.

Con esta solución se liberaría a los jueces de línea de su posicionamiento en las bandas y podrían ayudar mas al principal a controlar el juego basculando en la cancha como hacen los árbitros de baloncesto.

¿Qué opinan Uds? ¿a favor, en contra, otra solución?

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